
Bon soir!
Queridos he sufrido el ataque de uno de los míos, un Spanish me ha dejado postrada, con fiebres, sudores y quebrantos. ¡Nada como un buen virus patrio! ¿Le veis en la foto? Tan rojo y gualdo como la bandera, aunque se ven unas tachuelas verdes que no sé a qué se deben, supongo que fueron rojas en otros tiempos y ahora andan llenas de venenos, dispuestas a inocularse e incluso avalanzarse sobre cualquier celula incauta. Y me duele, me duele mucho que la Alianza de Civilizaciones no llegue hasta mi maltrecho cuerpo, que no haya ni un pacto de Utrech, ni un devuélveme Gibraltar. La batalla está servida, si bien cuento a mi favor con lo ultimísimo que se conoce en el arsenal de la farmacopea británica, es decir, sobres de Frenadol con sabor a frutas del bosque para tomar caliente. Lo que leéis, suena a emético ¿verdad? Sinceramente opino que lo es. Cómo echo de menos las pastillas de Redoxon, tan burbujeantes y alegres para los momentos de enfermedad, con su colorcillo naranja. No como el Berrydol que me estoy pimplando, con ese color morado de penitente. Aaatchuuuus! Os dejo que la tempestad no amaina ¡espero que esta batalla de Trafalgar vuelva a ser favorable a los británicos!
God Save the Queen!

2 comentarios:
Si es que para esas problemáticas nada como el Codeisan, y que se dejen
de zarzaparrillas, arándanos,endrinas
y demás frutos del bosque.
Un beso.
Pilerella.
La tabletas Quimpe, eso si que es efectivo y no las paparruchas british con sabor a acerola.
Un beso.
Publicar un comentario