
Bienvenidos al menu de Breakfast at Tiffany's.
El plato que recomendaremos hoy esta avalado por gourmets de la talla de Sarita Lasauria, reportera imaginated press de un periódico postinero de la Costa Tropical, y digital, que por cierto hace mención a mi persona en uno de sus artículos, aunque he de avisar que aparezco bajo el nombre de una de mis multiples personalidades, y de la de Mamarracha, experimentada gastrónoma en sus conocimientos y cocimientos, con cinco estrellas en la Guia Michelín por su caldereta de cuscús en lecho de acelga glaseada con una semifondue a las dos pimientas de maigret de topillo del suroeste asiatico al aroma de las obleas de ajo de Santurce.
A pesar de todo esto yo aportaré mi humilde saber y os voy a dar la receta del gazpacho andaluz a la Mancunian:
Tomates, maduros, rojos y en cantidad suficiente como para ser mayoria absoluta de esta receta, pelados y despepitados o desgranillados, partidos en trozos para que quepan en el vaso de la trituradora (hoy no utilizaremos el mortero, tengo un despellejamiento manual de unos majados que hice ayer para ponerle a un ajopollo).
Pimiento verde y pimiento rojo, el primero es un clásico, el segundo es un advenedizo introducido en la receta después de la invención de los tomates sin color, descabezados y desgranillados, trozeados y en proporciones indirectamente adyacentes a la variable de algoritmo de pi.
Cebolla. Con un peeling purificador hacemos que sus capas externas, oscuras y secas se desprendan, se puede hacer a mano, si vemos que se resiste habrá que optar por la intervención quirúrgica. Troceamos con el mismo bisturí de la intervención. Cantidad directamente inversa a la suma del llanto que nos haya provocado y a la necesidad de siesta sin compania.
Ajo, desnudo como su prima la cebolla, le abrimos en canal y le quitamos su corazoncito lleno de ardor. Con uno es más que suficiente.
Pepino, pelado y troceado. Ante todo este es uno de los ingredientes que hay que probar antes de ponerlo en la perola, si esta amargo nos puede echar a perder todo el tinglado. Un corte certero en su más baja parte nos dara a conocer su realidad. Después de aprobar el proceso de selección el individuo tendra acceso al máster de gazpacho. Tendrá que tener dos créditos, uno de gazpachuelo y el otro en pipirranas. Un individuo solamente sera el agraciado.
Cuscurro de pan duro, importante que esté bien borracho de vinagre de Jerez. Le añade textura y poco más. El pan si es de hogaza de pueblo mejor, pero sabiendo de las dificultades de hallarlo, propongo que con la tetilla de cualquier barra de la croissanteria de debajo de tu casa te des con un canto en los dientes.
Aceite de oliva virgen, extra, de presión en frío, de olivas de la variedad hojiblanca recogidas a mano en los cerros de Úbeda a las dos de la tarde de un 10 de diciembre. Si os falta este ingrediente mejor que no lo hagáis, seguro que os queda muy malo. Chorreón discrecional.
Sal marina y pimienta blanca molida a gusto del comensal, los que tienen la tensión alta que no abusen. Para old fashioned de verdad, unos granos de comino machacados.
Batidora a toda máquina durante unos minutos, paramos, otros minutos más. Catamos y si es de nuestro agrado terminamos con la faena.
Se servirá en tazones o bowls, con trocitos de sus mismos ingredientes, picatostes, o dicho finamente, como se merece esta receta, croutons, y con un cubito de hielo por barba o por bigote. En restaurantes de carretera lo sirven con viruta de jamón, pero yo, que soy muy gazpachera, os digo que eso no estaba en la receta de mi bisabuela.
Ya sabéis que esto es una sopa fría, si la queréis volver caliente nada más que le pongáis unos chiles poblanos en lugar de los pimientos, si os atrevéis, claro. Y en vez de tomarlo con croutons le rompéis unos nachos aromatizados al queso cheddar. ¡Triunfaréis!
Ciao queridos!

2 comentarios:
No podía esperar menos de tí, querida mía. Me has salvado el pellejo, ya que de Almería vine con unos tomates en rama, que están los pobres pidiendo que les saque partido, pues agonizan lenta y fríamente en un rincón de mi frederico...
Espero copiar tu receta antes de que empiece el verano, con el permiso de mis mustios tomates, y es que por más que he mirado sus redondeces, no encuentro que tengan fecha de caducidad. Igual la etiqueta se quedó colgada en la enredadera.
Soy Lula, una de las muchas admiradoras de tu ingenio tropical mediterráneo. Voy a seguir echando miraditas a tus otras creaciones, cuando se me seque el dodotis... :)
Lula! Que alegria leerte! Los tomatoes tienen muy mala indole, lo mejor es zamparselos cuanto antes y nunca darles frigorifico (un poquito con las calores del verano, si acaso).
Un beso y dime cuando vas a volver a tus mariposas. ;)
PD.Te recomiendo encarecidamente el blog de mi amiga Mamarracha...
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