jueves, 17 de abril de 2008

Anabasis & De Bello Gallico





Malos tiempos para la épica. Mucho cacarear sobre la lírica y hemos echado en abandono el arte de cantar la guerra. Hoy Homero sería un Perez-Reverte cualquiera, en su faceta de reportero, le habrían operado la ceguera y cámara fotográfica en ristre habría resumido la Iliada y la Odisea en veinte fotos con pie, su jefe, el director de Efe, por ejemplo, le habría mandado en helicóptero hacia otro conflicto más jugoso. La tradición oral se reduciría a las cuatro cuchufletas que les contaría en el hotel a sus compañeros-compinches de profesión, tales que vaya cuernos que llevaba Menelao, sin ser menores los de Paris, y que la tal Helena no era para tanto.



Si tuvieramos que dar paso a los personajes de hoy nos encontrariamos a nuestra Carla Bruni al final de todo el hilo de la manzana de la discordia, aunque ella bien podría luchar a portada partida con el resto de olímpicas bellezas. Estas últimas hubieran sido pasto de un reality show en el que Afrodita sería la ganadora. Sarkozy, metido en canas, daría muy bien como un Paris sesentón, ya que conociendo la buena disposición hacia los temas afrodiasíacos de su Helena, lo lleva con orgullo y no le importa pasearlo por el mundo, porque vamos a ser sinceros: Bruni Helena no estaba hecha para la vida espartana que le daba Enthoven Menelao.

Hillary Clinton en el papel de Hera, aguantando lo indecible de toda ninfa mofletuda que corretea grácil por el blanco marmol de su mansión, llevando con ella, a modo de etéreo velo, una falda con lamparones que ni la mejor lavanderia de Washington/Olimpo podrá sacar. Su esposo, el carismático Bill Zeus Clinton esgrimiendo su rayo y repartiendo bondades a diestro, siniestro, al centro y adentro, con una sonrisa Colgate, que para eso es el amo. También los dioses de ahora pueden caer cogidos del mismo sitio que los de antes ¿qué os voy a contar que no sepáis?

Os dejo, que tengo que atender a unas cursillistas que han llegado sin avisar. Les pondré un té inglés con una tapa de tocino de Trevélez. Ya sabéis que siempre voto por la fusión gastronómica.
Seguiremos con nuestra particular Troya en otro momento.

Bye Bye!







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