
Hola queridos!
Hay muchas ciudades fascinantes en el mundo, esta noche os voy a hablar de una que es muy especial para mi : New Orleans. Llegue a ella porque estaba haciendo un viaje turistico por el sur de los Estados Unidos, en una primavera calurosa de un año que no tiene relevancia en el relato. Entrar a traves de uno de los puentes que cruzan el Lago Pontchartrain me impresiono muchisimo, nunca habia visto un lago de esa magnitud, realmente se asemeja a un mar.
Todo el aburrimiento que habia pasado el dia anterior recorriendo unos pueblos del estado de Mississippi se disipaba conforme iba acercandome a mi destino. Estaba ansiosa por llegar al hotel, la noche anterior habia dormido con ciertas dificultades, y, aunque no recordaba lo soñado, sabia que habia sido inquietante.
Me hospede en un hotel grande situado a la entrada del French Quarter. Mi idea era tomar un tentempie en el bar del hotel y descansar un poco aprovechando que era la hora de la siesta. Mis intentos fueron en balde, no hubo manera de conciliar el sueño. Me di por vencida y decidi salir a dar una vuelta por uno de los barrios mas famosos del mundo.
Despues de caminar durante unos diez minutos por las calles del French Quarter me di cuenta de que me habia enamorado perdidamente de New Orleans. habia cientos de comercios, tiendas de arte, joyerias, boutiques, pastelerias, mas que ciudad parecia una feria llena de atracciones. Con este carrusel en mi cabeza decidi parar en una cafeteria de la calle Dumane a tomar un refresco y planear un poco el resto de la tarde. Me situe en la terraza, desempaquete un collar de perlas que habia comprado hacia un rato, me lo puse y empece a juguetear con ellas haciendo nudos y deshaciendolos . Saque un mapa y lo desplegue sobre la mesa, iba punteando los lugares que me faltaban por ver. Cuando levante la vista del mapa me di cuenta de que tenia a una señora de pie situada frente a mi. Era una mujer de entre unos cuarenta a cincuenta años, vestida a la usanza africana, me pregunto que si necesitaba ayuda y se sento a mi lado. Amablemente me explico cada rincon del barrio y me comento que no le importaria acompañarme en mi ruta, ella tambien estaba de turismo, aunque habia nacido en la ciudad ya no vivia alli. Me parecio una idea estupenda.
Recorrimos mil lugares en donde me aprovisione de souvenirs y otras cosas. Cenamos en un restaurante de la calle Bourbon, el Begue's, famoso por sus ostras. Por cierto, mi nueva amiga se llamaba Marie. Anduvimos en la noche, nos envolvian nuestras risas y la camaraderia, desembocamos como colofon en el Old Absinthe, alli planeamos ir al dia siguiente a la casa que seguia manteniendo al lado del lago, Maison Blanche la llamaba, bromee con ella acerca del nombre. Quedamos para vernos en mi hotel por la mañana, en ese momento me di cuenta de que Marie llevaba alrededor del cuello un collar de perlas parecido al mio, pero el cierre era una cabeza de serpiente bastante llamativo. Seguimos juntas por la misma calle Bourbon, ella se despidio de mi en la encrucijada con la calle donde estaba la cafeteria de nuestro encuentro, se nego a que la acompañase. Acepte de buen grado ya que el alcohol de la noche empezaba a hacerme efecto.
Al dia siguiente estuve esperandola y no aparecio. Fui a comprar varias cosas y a revelar las fotos que habia hecho. Cuando volvi al hotel pregunte, enseñandole una foto en donde estaba Marie al recepcionista, que si ella habia estado alli. El chico me miro con cara de haber visto un fantasma y me dijo que esa mujer era Marie Leveau, una voodoo queen, posiblemente la primera que hubo en New Orleans, que se comentaba que realmente no habia muerto aunque en su tumba decia que lo habia hecho en el 1881. Tambien me dijo que se rumoreaba que le gustaban las perlas y que nadie sabia por que.
No crei una palabra de lo que me conto este hombre, cuando llegue a mi habitacion conecte mi ordenador a Internet y busque informacion sobre Marie Leveau, me quede helada cuando comprobe que el parecido entre mi foto y las pinturas que habia de ella era grandisimo, pero mi sorpresa fue mayuscula al descubrir que el museo del vudu estaba en la misma calle de la cafeteria en la que nos encontramos. En esos momentos sonaba en el hilo musical del hotel "Black magic woman" de Carlos Santana.
Felices sueños queridos.

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