
Buenas noches queridos!
Ante todo felicitaros en estas fechas, quedaría feo si no lo hiciera. Hay que ser considerado, lo que hoy viene a llamarse políticamente correcto y antaño era tener dos dedos de luces para no molestar al prójimo.
Ya os he hablado de la noche más corta y ahora lo haré de la más larga. Sí, en estos días, y desde tiempos inmemoriales, la humanidad celebra que se ha dado cuenta de que existe el tiempo; el tiempo diurno y el tiempo nocturno, que estos crecen y decrecen en un ritual exacto que nos embelesa.
Más cercano a nosotros en el tiempo nos encontramos con nuestros mediterráneos vecinos griegos y sus fiestas de Diciembre, Ta Mikra Dionysa, uno de los festivales en honor del tracio Dionysos, que tan buenos inventos nos donó ¿Qué sería de nosotros sin conocer ese estado entre humano y divino que nos regala el vino? Los romanos continuaron y perfeccionaron estas fiestas rurales griegas en sus Saturnalias, aunque ya no las dedicaron al dios del vino sino a Saturno, dejaron que sus esclavos danzaran por las calles como amos de sus vidas y procuraron que fueran siete días de concordia y presentes. No olvidaremos otra famosa celebración romana, justo el 25 de Diciembre, Sol invictus (Mithras) , parece tener raíces mesopotámicas y se introdujo en Roma con gran fuerza, al igual que otras deidades.
Os refiero todo esto para haceros conscientes de la cantidad de rituales que han precedido a nuestra Navidad, que no somos los primeros en decorar nuestras casas con guirnaldas, que incluso otros inventaron el mito del vino para dárnoslo a beber por garrafas con el pavo.
En fin, dicho todo esto, no se si desearos que os toque la lotería del Niño o que le pongais más empeño al Euromillón.
Os supongo a todos, y a todas, haciendo el balance de fin de año y los propositos para el siguiente. Hablamos de eso en el 2009.
Ah! Felicidades Mamarracha!
Chinchín!

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