
Buenas noches cielitos!
Aquí me teneis en el nuevo año, sin que haya habido en mi camino nada realmente extraordinario ni novedoso que contaros. De todas formas ésto no pasa por ser un diario, ya me parecía una memez cuando era pequeña lo de escribir mis tonterías en aquel librito tan cursi que probablemente mi madre leyera en un descuido, no es que me importara pero una también tenía sus secretos infantiles.
Fui una niña buena y educada, bastante feliz en general, pero con una preocupación constante por Dios. Aquellas historias bíblicas donde Sansón perecía aplastado, eso sí llevándose por delante a todo filisteo que estuviera debajo de techado; o aquellas otras del rey Saul persiguiendo al bueno de David, que ya sabíamos que era el elegido porque lo habíamos leído unas páginas antes, que de más joven había matado al gigante Goliath, otro filisteo talla king size; esto por no recordar a los profetas que se pasaban el día gruñendo y teniendo visiones apocalípticas sin que los ingresaran en un hospital mental por escuchar voces; heroínas del tipo de Judit que le cortó la cabeza de un tajo a Holofernes sin que le temblara el pulso ; qué podiamos decir de Jonas y su ballena, aparte de darnos un miedo atroz cuando ibamos a la playa y recordabamos aquella lectura. De este lado lo sagrado.
Amén de mi pequeña obsesión por Dios, tenía otra que era la lectura. A esa edad lo que me permitían leer eran libros inocentes para niños, recordemos: Caperucita y el lobo féroz, ya sabemos de que va y es normal que no me gusten los bosques, lo leí unas doscientas veces, seguro que sufro algún trauma; Cenicienta, la pobre esclava, con ese padre tan calzonazos que permitía que las hermanastras la humillaran; Blancanieves a la que su madrastra/bruja quiere envenenar, que vive con siete enanos en otro bosque, como pueden decir que esto es para niños; Hansel y Gretel otro de los grandes del terror en la infancia, una bruja que engorda niños para zampárselos en el renombrado bosque; y muchos más que todos conoceis. Aquí lo profano.
Nunca entendí muy bien la diferencia entre lo sagrado y lo profano. Os dejo para que penseis en ello.
Kisses.

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