miércoles, 20 de febrero de 2008

Waiting a friend



Hoy empiezo más peinada.
Como el título indica estoy a la espera de alguien. Sí, ayer limpiaron por fin la casa, cuando tenian que haberlo hecho hace mes y medio. Pensamos que en el Reino Unido todo es eficiencia, pues no es así queridos míos, no y no. Las inmobiliarias se llevan la palma, el oscar, el grammy y veinte premios más. ¡Qué actorazos y actrizonas tienen en plantilla! Lo mismo cubren que descubren, delatan o enlatan a cualquier companero/a de tan singular gremio. Eso si, todos ideales, ellos de traje y corbata, ellas de traje sin corbata y a veces sin medias, con zapatos de plástico de mala muerte (en este pais resulta carísimo ir bien calzado), con esas sonrisas falsas de todo esta en venta. Nada más entrar por la puerta de una agencia sabes a lo que te expones. Te enseñaran dos mil apartamentos, ninguno tendrá que ver con las indicaciones que les hiciste, en este momento te preguntas: ¿sirvieron de algo las llamadas telefónicas y los emails? ¿puede que este agente sea nuevo? ¿quieren hacerme tonto? Para terminar con las mismas respuestas: me van a meter una bacalá si no recurro sabiamente a contestar el móvil (previamente programado para que suene) y huir con la excusa de que alguien esta intentando entrar por la fuerza en el apartamento que poseo en una comunidad sufi de Turquia, indicando que es un timeshared que compré en otra inmobiliaria de la competencia. Salir volando, dejándoles boquiabiertos y bracicaídos es la mejor opción.
Llaman a la puerta, es el mocetón que esperaba, viene acompañado de otro. Les invito a entrar en mi morada, les doy una vuelta por el living y pasamos a lo que nos importa. Dirijo mi dedo índice hacia el techo y les muestro dos manchas de humedad, una de ellas situada justo en uno de los focos que iluminan la habitación, la otra pegadita al muro exterior. Amigos esta era mi cita, dos expertos en reparaciones del hogar. ¿Y qué tiene que ver esta cita con el tostón inmobiliario anterior? Muchísimo. Os explico: después de llamar a nuestra inmobiliaria una cantidad de veces insospechada para decirles que había humedades y que la casa estaba sucia, hasta ayer no se dignaron a escucharnos. Creo que esto último lo hicieron porque amablemente sugeri que no iba a volver a gastar dinero en telefono, que directamente hablaría con mi abogado de la prestigiosa firma Smith&Wetson&Cia. Fue mano de santo, aunque aqui no existan (los saints), rápidamente llegó la señora polaca y hoy el mocetón.
Queridos míos os dejo, entraré cuando pueda a desvariar otro poco o a desbarrar.

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